Este proyecto propone una mirada sutil sobre la convivencia de contrastes. La calidez del roble y la profundidad del nogal se encuentran en un mismo espacio, no para competir, sino para dialogar desde un equilibrio cuidadosamente construido.
El diseño se articula a partir de la transición. El hall de ingreso asume un rol protagónico como elemento conector, donde tonos intermedios y texturas naturales suavizan el paso entre la sala y el comedor, generando una continuidad visual que se percibe de forma orgánica.
La materialidad cobra especial relevancia: maderas en distintas tonalidades, superficies neutras y detalles precisos se combinan para crear una atmósfera serena y envolvente. Cada elemento ha sido pensado para aportar calidez sin sobrecargar, permitiendo que la composición respire y se sienta ligera.
Más allá de lo estético, el proyecto busca construir una experiencia. Un espacio donde lo contemporáneo se entrelaza con lo natural, dando lugar a un interior sofisticado, acogedor y atemporal.
Gabriela Mendoza
@gabrielamendoza.studio

















